Por un pedazo de Oreja.

    Ese ha sido el incentivo que ha movilizado a tres de mis cabritas del rebaño de www.rutasmtbmurcia.com para salir a dar un paseo conmigo por la sierra de la Pila esta mañana tan bonita.

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    Una vez en el punto de origen creo que mis viejos compañeros Campu y Rakas pensaban que hoy iba a ser una de esas mañanas pisteras a las que les tengo acostumbrados donde los kilómetros son la moneda de cambio y las trialeras las carencias más plausibles. Pero hoy le he dado la vuelta a la moneda y he pasado de ser blanco inmaculado a ser un poquito grisáceo pero sin llegar a visitar “el lado oscuro”.

    Al iniciar la ruta estaba contento porque Álvaro era la primera vez que pisaba esas tierras calizas que tanto me gustan  y ha hecho varios comentarios en los que se apreciaba que el entorno le gustaba y que el paisaje le llenaba la vista. Aunque la mañana estaba con amenaza de tormenta y la niebla ha sido nuestra mejor e inseparable compañera en toda la ruta. La visibilidad en algunos tramos era muy reducida y apenas podíamos mantener el control visual en algunas bajadas. La temperatura ha sido de cero grados, ni frío ni calor.

    Al llegar al mojón de las cuatro caras hemos hecho un alto para que Rakas se fumase un pitillo y los demás unos sorbos de agua al tiempo que moneábamos ante el objetivo de la cámara. Acabadas las frivolidades vuelta al camino y sorteando charcos hemos llegado al cruce que marca la subida a los picos de La Pila y Los Cenajos.

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    Entre romeros, ajedreas, coronillas de fraile y muchísimas otras hierbas, tímidamente nos ha saludado una senda que llevo tiempo con ganas de acariciarla pero las soledades por esos parajes no son muy recomendables y hoy que iba pertrechado con toda una legión de recios deportistas he dejado que como a Ulises el canto de las sirenas me engatusara y me arrastrara hasta el fondo del averno. Algunos se han puesto las armaduras antes de salir a la arena del circo, otros nos hemos puesto algo de abrigo y Álvaro se ha quedado mirando desde la grada porque el hombre llevaba su bici y poco más.

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    Ya ataviados para la ocasión hemos bajado las tijas y los frenos han comenzado a ganarse el sueldo, yo iba al final de la comitiva porque soy poco hábil en esos lances pero la senda nos ha regalado momentos muy buenos y divertidos. Al acabarla me he dado cuenta de que no era tan fiero ese león que yo tenía mitificado y quimerizado. Mi vanguardia ha rodado por primera vez por esa senda hasta hoy anónima pero que creo que a partir de esta mañana la llamaré la Senda de la Quimera.

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    Acabados los comentarios sobre las características en el descenso hemos tomado un poco de aire fresco y dirección a la Fuente de la Higuera nuestras cubiertas han ido labrando la pista hasta llegar nuevamente a otro punto de inflexión de la ruta, la subida de la Senda del Cabezo del Turra, que desciende desde el albergue que lleva su mismo nombre hasta donde estábamos cambiando de plato grande a mediano.

    Ese plato ha durado poco, enérgicamente la orografía de la senda nos ha obligado a visitar la parte más íntima de nuestros engendros y con el curiosamente llamado molinillo hemos comenzado una subida que Rakas ha subido con un par, de piernas claro, pero muy bien puestas. Álvarito ha sido la revelación, su tracción ha sido impecable y su cadencia uniforme y muy acertada. Campu y un servidor aunque esté feo decirlo hemos ejercido de pastores procurando siempre que nuestras cabricas pisaran los mejores pastos y que no se nos atrasara ninguna.

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    Llegados al refugio los ánimos volvían a aflorar y el color rojo desaparecía paulatinamente de nuestras mejillas. Allí se ha fraguado una nueva aventura de esas que tanto me gusta proponer y que próximamente daremos a conocer. Nuevamente pista forestal y camino a los pozos de la nieve.

    Hasta llegar al desvío que nos conduce a los techos de la sierra hemos atravesado las nubes y hemos pasado tanto frío que parecía que estábamos cruzando el estrecho de Bonifacio o subiendo al Kilimanjaro, que humedad y que vientecillo, las narices estaban llenas de estalactitas y a veces de carámbanos parecíamos marsopas resoplando para poder tener limpias nuestras napias.

    Iniciamos el ascenso y en un arranque de gallardía me he dicho “hoy subo con el mediano, a ver hasta donde llego” y me he sorprendido gratamente al ver que el ascenso era más llevadero que con el inmediato inferior. Los jinetes y sus monturas han tenido que hacer un alto en el camino para ver la herradura trasera de Rakas que había engullido un cristalito y nos ha puesto a prueba durante unos minutos pero subsanada la pausa hemos vuelto a dar pedales y buscando los pozos de la nieve hemos llegado hasta el inicio de la senda de La Solana. Esta senda es la que antaño se utilizaba para llevar en serones a lomo de mulo la nieve de dichos pozos hasta Murcia.

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    Campu y Álvaro iban como dos sondas espaciales, los tipos se pusieron en órbita y se les olvidó que había que tomar un desvío, templé mi garganta y como buen pastor  con un buen chiflido rápidamente mis dos choticos habían vuelto al redil. Cuando dije por donde continuaba la ruta escuché a mis espaldas los bufidos y otros extraños ruidos de D. Antonio Teruel que iba con las paticas temblorosas y ante él tenía un nuevo reto ascedente, pero esta vez algo más bucólico que la subida anterior, ahora nuestra senda discurría entre enebros, viejos y leñosos romeros en flor, espinos negros, encinas y unas vistas a mano derecha que hacen que se te quede la boca abierta y el lagrimal seco. Al llegar a la última elevación aproveché y le hice unas fotos al muchacho que cerraba la expedición que salía de la niebla como si huyera de las fauces de algún demonio.

    El descenso final nos conduciría hasta el punto de origen y entre derrapes y saltitos fui recibiendo un pequeño cursillo de cómo optimizar las frenadas a la vez que dejábamos atrás un pequeño sendero que nos llevaría hasta la parte más rápida de la senda, como estaba previsto. Pero sin temblor de pulso y con frialdad he oteado los alrededores y he optado por tomar la dirección que me parecía más oportuna y efectivamente hemos conectado con la vía adecuada. Entre tanto me he dejado llevar y la adrenalina me estaba inyectando los ojos y los sentidos de tal manera que al no escuchar crujir las piedras del camino a mis espaldas he frenado y al volver la vista atrás he sentido un bofetón de soledad impresionante que ha hecho que mis alertas se pusieran en marcha puesto que un día tan pleno de sensaciones agradables no tenía lugar para ningún episodio lamentable.

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    Deshaciendo un poco el camino he visto una montura con Rakas a la grupa y me ha contado que la bici de nuestra querida LaCampu había pinchado y que me habían gritado pero como iba tan absorto y tan cómodo bajando no me había enterado que la caravana tenía que hacer un nuevo alto en el camino. Solventado el contratiempo hemos soltado manetas, tensado los brazos y en pocos minutos estábamos camino de Fortuna donde nos esperaba nuestro gran amigo PEDRO “EL PESETAS” quien rápidamente y al ver nuestros semblantes ha ordenado una comanda por la vía urgente y de forma pronta y servicial cuatro cervezas, oreja para todos y otras muchas delicias propias de esa casa estaban entrando por nuestros coletos.

    Ha sido una mañana breve pero muy buena en todos los aspecto pero sobre todo en el plano personal, un gorrión que había en la mesa sentado a mi izquierda me ha dicho que para ser Guardia Civil parecía un tipo enrollado y simpático, claro que todavía no me conoce.

    Finalmente quiero agradecer a Raúl, a Antonio y a Álvaro el ser tan buena compañía. Gracias a los tres y espero volver a rodar con vosotros muy pronto.

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Comentarios

Buenisima crónica, como

Buenisima crónica, como siempre!

Gracias Raúl, pero lo bueno

Gracias Raúl, pero lo bueno de las crónicas es que sin gente como vosotros no son posibles.  

Estas salidas si que forjan,

Estas salidas si que forjan, lo demas son tonterias!  Si es que la concejalía de la Pila no se la hemos dao a Chorques así por que si! Un maestro de las buenas rutas. Con un par