Cual caballero andante del medievo la noche antes de nuestra aventura lustré mi montura, pertreché mis ropajes y velé durante toda la noche junto a mi compañera ajaezada e impoluta que secuestraba la oscuridad de la noche con el brillo de sus ejes engrasados, con el brillo de su cadena y el relucir de sus discos de freno. Al alba los sentidos frescos, los ánimos rebosantes y camino al punto de encuentro con ilusión y ganas de disfrutar.
Los jinetes fueron llegando de dos en dos y la división del Cabezo hizo que los minutos se alargaran y deformaran como los relojes de Dalí, una vez que la formación estaba completa y en fila de a uno nos fuimos al encuentro del resto de la caballería que nos esperaba en la Garapacha.
Presentaciones, montaje de ruedas y a rodar.
Esta vez la ruta ha comenzado desde la misma pedanía de la Garapacha, nos hemos dado un breve paseo entre sus casas de fachadas encaladas, ventanas preñadas de geranios en flor, de almendros intercalados entre el asfalto y los muros de piedra, gatos adormecidos en los portales y gorriones por todas partes. Pero en breve las ruedas han caído en su elemento natural. Entre curvas y grietas en el camino y siempre cuesta abajo, el túnel de la Cabra nos ha engullido ante el asombro de todos los noveles. Algunos han barajado la posibilidad de rodar por sus entresijos otros hemos dejado claro que hay que tener corazón de equilibrista y equilibrio de trapecista para poder llevar a cabo esa tarea sin caer en el desengaño. Como balas de cañón el túnel nos ha disparado hasta los pies de la rambla, esa en la que las piernas han despertado, las pulsaciones han tocado techo y las ruedas traseras han sufrido por evitar los derrapajes pero una de nuestras máquinas ha sufrido la amputación de dos eslabones y se ha llevado en sus carnes una cicatriz que siempre le recordará su paso por el Barranco del Mulo.
Todos hemos afrontado esas subidas rambleras con tesón y con fuerza pero aún así se han visto botas fuera de los pedales y caras de satisfacción al ver que el objetivo había sido completado con éxito. Para relajar los ánimos, por la pista principal, hemos rodado hasta llegar al Mojón de las Cuatro Caras donde hemos tomado energías de todas las marcas y colores y unos sorbos de agua. Y sin perder ripio nos hemos acercado hasta la subida de los picos de La Pila y Los Cenajos.
En ese cruce de caminos nuestro decano, el tío Paco, lleno de energía y ardor guerrero ha tomado la iniciativa y sin pensarlo dos veces ha intentando coronar los techos de la sierra tirando de toda la comitiva pero el itinerario marcado le ha obligado a retroceder y dejarse escurrir por la senda de La Quimera donde las encinas, romeros viejos, jóvenes tomillos, espinos y otros arbustos espinosos han depilado más de una pantorrilla y escarificado algún que otro brazo. Esta senda es la tercera vez que la cato y su sabor hace que cada día me guste más.
Acabado el descenso de una senda tan bonita donde los más valientes apenas han tocado freno y los menos atrevidos hemos frenado hasta el último milímetro, reagrupados y dispuestos a seguir J3su2 nos ha sorprendido con una rueda pinchada que en un abrir y cerrar de ojos ha reparado gracias a su dilatada experiencia en esos lances mecánicos y una vez vueltos a la perpendicularidad hemos puesto rumbo al siguiente ascenso por la Senda del Cabezo del Turra. Esta senda me está gustando tanto que creo que siempre que pase por su puerta llamaré y aceptaré cualquier invitación que me sirva como excusa para poder subir por ella. A su final hemos llegado hasta el Refugio del Turra donde la niebla seguía siendo nuestra compañera fiel y la fina lluvia nos lavaba las caras. Mientras esperábamos a uno de nuestros jinetes de retaguardia, los más joviales han estudiado la arquitectura del refugio otros han probado la solidez de sus bancos bajo el riu rau y los menos hemos esperado ver una silueta difusa entre la niebla que nos completara en número y así continuar nuestra peregrinación hasta el Pico de la Pila.
Por primera vez en nuestra aventura el asfalto se convertía en protagonista y la madre tierra quedaba relegada a un segundo plano. Al igual que en días anteriores subí con el plato mediano hasta los pozos de la nieve y justo en esa curva a derechas que hay tras pasarlos cambié hábilmente al plato hereje y junto a Tommypick que fue todo el rato a mi lado fuimos subiendo y subiendo sin saber por donde porque la visibilidad era nula, no éramos capaces de ver más de tres metros por delante de nosotros. Esto fue un factor magnífico porque las rampas de subida cuando las ves a plena luz te desmoralizan porque parecen no acabar nunca y que cada vez el desnivel es mayor, pero en esta ocasión al no ver más que nuestros pies apretando y apretando pues se hizo muy amena la escalada.
Los pozos de la nieve fueron motivo de visita turística para algunos y punto de descanso para otros.
Mil pedaladas antes de encumbrar comenzó a llover y era algo único poder escuchar el repiqueteo de la lluvia sobre el asfalto y la vegetación de los márgenes al tiempo que se modificaba el crepitar de los neumáticos sobre el asfalto que pasaba de estar húmedo a estar mojadísimo. Nuestros cuerpos agradecieron esas perladas gotas de lluvia que hicieron que los sudores fueran los mínimos aunque en alguna rampa que otra notaba el sabor salado de mi sudor mezclado con la lluvia que me corría por la cara.
Conquistada la bola vimos que nos faltaba un guerrero y decidimos bajar a rescatarlo del tedio de la espera y al tiempo modificar el tramo final del periplo, así los que andaban muy cansados no tendrían ocasión de perderse ya que la niebla cada vez era más cerrada. Retomamos la pista forestal y dirección a la Garapacha donde el tío Paco nos confirmó que su hijo D. ANTONIO MARÍN MURCIA acaba de proclamarse Campeón de España de MTB para Sordos en Zaragoza. Los aplausos, apretones de manos y todo tipo de comentarios entre risas fueron los que hicieron que el tío Paco casi levitara de lo orgulloso que estaba.
Acabada la mañana nos despedimos y un pequeño contingente nos fuimos a ver que tal le sentaban las lonchas de jamón a los platos de loza y el pollo aderezado a las brasas de almendro.
Quiero agradecer a todos y cada uno de los que me han acompañado en esta mañana tan bonita su educación, comportamiento deportivo y el sentido del humor que en todo momento rezumaba sin límites. GRACIAS a todos.
Comentarios
Muy buena la cronica
Muy buena la cronica Chorques, un saludo desde http://www.ttbelcabezogordo.com/ soy Jose el "Brother" (Para el que no me conozca el que sale con el casco azul a la izquierda de J3su2 - Foto de arriba). Viendo las fotos todavía me duelen los riñones de las "cuestecicas", acostumbrado a bajar y subidas moderadas aquello fue la leche ... por no decir el día.Aun así creo que la ruta estuvo de p.m. esas de las que te invitan a que vuelvas con mas ganas de tirarle. Dar las gracias a todos los jinetes y en especial a mi escudero Chorques que sin el la ruta se hubiese convertido en un laberinto blanco.