Camino de Santiago en bici.- Epílogo

SANTIAGO DE COMPOSTELA (LA CORUÑA) - ALCANTARILLA (MURCIA)

 

    El décimo día de nuestra pequeña aventura es el destinado a la vuelta a casa.

    Nos levantamos a las 6, preparamos nuestras alforjas por última vez y acarreamos por las escaleras hasta la calle nuestras monturas, que nos llevarán hasta la Plaza del Obradoiro.

    En un lujosísimo hotel arreglamos el asunto de la furgoneta, con el único impedimento de que hay que desplazarse al aeropuerto de Lavacolla a por ella.

    Tomás tiene unos primos que viven cerca, que rápidamente se ofrecen a acercarnos al aeropuerto y nos invitan a visitar su casa. Tras un rato de espera, conocemos a Jesús, con el que Domingo y su primo Tomás se acercan para traer el vehículo, mientras Cerezo y Pepe quedan al cuidado de las bicis.

 

    Éstos últimos aprovechan esta espera para, por turnos, cumplir con el único rito que nos faltó en el dia de ayer: pedir los tres deseos apoyados en la columna central del Pórtico de la Gloria, y dar los preceptivos tres coscorrones a la imagen del Santo dos croques.

    Por fin llegan con una Citroen Jumper nueva a estrenar, con sólo 19 km en su marcador. Seguimos a Jesús hasta su casa, cerca del pueblo de Touro, donde no podemos mas que quedar maravillados con el entorno natural donde tienen construido su chalet.

Conocemos a Antonia, hermana de nuestro gran colega Paquito, que precisamente en esos dias está en Alemania, y a sus hijos.

 

    Mientras se prepara la comida, Jesús nos lleva al paraje donde se suelen bañar en el río Ulla, totalmente espectacular.

Visitamos a su madre, que nos enseña su casa donde quedan todos los utensilios para elaborar el famoso vino de la zona, que probamos, y su horno de pan.

 

    Tras comer como auténticos reyes en casa de Antonia y Jesús, conseguimos hacerlo desistir de llevarnos a conocer las Rías Bajas, y a las tres de la tarde emprendemos el viaje de regreso.

    Llegamos a Alcantarilla a las 10 de la noche del once de julio de 2005.

 

    El Camino de Santiago es una experiencia que se puede vivir de múltiples maneras y del que se puede extraer infinidad de sensaciones. Para nosotros fué una confirmación de la gran amistad que nos une a los cuatro, y una experiencia única en nuestras vidas. 

 

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