Primeros auxilios en la bici de montaña
El ciclismo en la montaña puede entrañar riesgos con la salud y éstos son generalmente leves, pero también debemos saber actuar cuando sean graves. En toda excursión, y sobre todo en salidas largas a zonas despobladas, debe ser obligatorio conocer primeros auxilios, que nos harán disfrutar de nuestro deporte de manera confortable y más segura.
Regla número 1. No salgas al monte solo. Llévate a algún amigo o compañero de fatigas. El MTB también puede hacer amigos, volver a ver a aquel amigo que hace tiempo que no ves, o símplemente recurre a una asociación que organice salidas a la montaña, como rutasMTBmurcia.com. Es una forma de aprender en grupo, y además en la montaña viene bien tener compañía para ayudarse mutuamente.
Prevenir los accidentes por caídas individuales o colectivas es la primera regla a seguir sobre todo en los descensos, los accidentes son un retraso y pueden reducirse con una buena condición física y entrenamiento mental, además de ir constantemente alertas.
Regla número 2. Usa siempre el casco. Llévalo atado y cámbialo si sufre algún golpe fuerte. Evita riesgos a toda costa. Minimizar el riesgo es aportar seguridad. Hay que ser precavido. Piensa siempre que lo mejor es no tener que emplear los primeros auxilios. "Más vale prevenir que
curar".
Regla número 3. Lleva el móvil contigo y no dudes en llamar al 112 en caso de alguna lesión o cualquier problema de salud importante. Si no lo vas a llevar, o crees que no vas a tener cobertura, puedes explicar a alguien de confianza cuál es la ruta que vas a seguir y el tiempo en realizarla,
de forma que pueda alertar en caso de alguna anomalía.

Vemos que no ocupan mucho espacio y se puede llevar en algún bolsito impermeable colgado del cinturón o en algún lugar accesible de la mochila.
A tener en cuenta:
Lo primero que se ha de hacer en caso de gravedad de las lesiones es pedir auxilio. Mientras, se intentará reducir la hemorragia si la hubiera para evitar el desangramiento. Lo primero es pedir auxilio al teléfono de emergencia mientras se intenta minimizar las consecuencias de la lesión. Actuar bien en este tipo de casos puede llegar a salvar vidas.
Una hemorragia es un brote de sangre incontrolado (la herida no es capaz de cerrarse por sí sola) debido a una herida abierta. El desangramiento puede provocar la muerte. Las hemorragias pueden
detenerse con ayuda de un centro de presión; es decir, se emplea un objeto sólido plano (o se puede improvisar con un mechero, una brújula, etc.) colocándolo sobre un cojinete de gasas asépticas a fin de reforzar la presión necesaria para cerrar los vasos sanguíneos. Encima de ambos se hace un vendaje y se mantiene elevada la parte del cuerpo herida. Los accidentes que presentan graves hemorragias deben ser trasladados con la mayor rapidez posible al médico.
Al fracturarse un hueso o articulación por diferentes causas, la primera maniobra consistirá en inmovilizar la pierna o brazo por medio de un entablillado. Éste debe hacerse con cuidado y si se improvisa ha de hacerse reduciendo el daño a la extremidad cuando se sujeta. Las señales en caso de fractura son deformación del miembro fracturado, dolor intenso, e incapacidad al movimiento pero nunca debemos buscar crepitacion o ruido de roce óseo. La movilización para atención en un
hospital es necesario. Luego practicar torniquetes arriba y abajo del hueso roto, con lo que evitamos se desangre.
Las lesiones sospechosas de la columna vertebral exigen inmovilidad por lo que se debe transportar con sumo cuidado con el herido boca arriba y sin recibir líquidos y medicamentos.
En las lesiones de tórax, en donde hay fracturas de costillas es necesario inmovilizar e impedir que entre o salga aire del tórax, por medio de un vendaje apretado, y un plástico que selle lo mejor posible el paso del aire por la herida.
Toda lesión de cráneo debe manejarse pensando que coexiste lesión en la columna vertebral en el cuello y debe inmovilizarse transportarse acostado sin que ocurran oscilaciones de la cabeza este consciente o no. Si el casco no se ha partido evita quitarlo ni mover la cabeza delaccidentado.
Las fracturas del cráneo se pueden diagnosticar por la salida de liquido transparente, sangre por nariz, oídos o boca. Así como dolor craneal intenso, confusión mental o incordinacion muscular. No se debe administrar medicamento.
El estado de shock puede ser ocasionado por la pérdida de mas de un litro de sangre, una hemorragia interna no reconocida también lo puede provocar, al igual que dolores agudos. Una clara señal de shock es la dilatación de las pupilas y la no reacción a estímulos de luz. La palidez extrema, pulso rápido y apenas palpable, manos frías y humedad, inquietud, temblor, sudor frío y respiración descompasada también son señales de un shock. La medida más indicada es tender al accidentado
con las piernas ligeramente más altas a fin de facilitar la irrigación del cerebro y administrar analgésicos en caso de haber heridas graves.
Abrir las prendas estrechas, cubrirlo, alejar de los ruidos y de luces deslumbrantes. Si se traslada al accidentado con demasiada rapidez los síntomas pueden agravarse, por lo que hay que actuar con prudencia.
Consiste en la perdida de circulación sanguínea por enfriamiento. Se debe no solo al frió o al viento sino también a botas muy apretadas, se reconoce esta lesión por insensibilidad, dolor, cambios de color e inicialmente en la punta de los dedos, nariz u oídos hasta el color rojo violaceo en etapas avanzadas, el manejo adecuado es abrigar inmediatamente la zona lesionada y dar masaje suave y constante, descendiendo para atención médica correcta. Si existe inflamación intensa del pie o de su totalidad debe retirarse el calzado para aislar la lesión.
Despejar vías respiratorias flexionado la cabeza de accidentado totalmente hacia atrás, presionando el maxilar inferior hacia arriba, a fin de extender la garganta. En caso necesario hay que extraer
cualquier posible cuerpo extraño de la boca, la prótesis dental, o evacuar el vómito, la sangre, limpiando la boca por dentro con un pañuelo envuelto alrededor de los dedos. Si no se nota actividad
respiratoria se debe efectuar la respiración artificial. Para ello se suministra la propia exhalación a través de insuflaciones boca-boca tapando la nariz con una mano mientras con la otra se sujeta la
barbilla.
En casos de niños pequeños se puede hacer insuflaciones boca-nariz, abarcando la boca y la nariz del niño accidentado a la vez. El flujo del aire debe simular la respiración natural del accidentado.
La expansión y contracción del tórax del accidentado nos indican si el aire está realmente llegando a sus pulmones.
También llamado mal de altura. Este mal no es una enfermedad, En sí es la falta de adaptación del organismo a la altura, a la presión atmosférica. Los síntomas son: dolor de cabeza, vértigo, nauseas,
vómito, (achaques clásicos de la adaptación a la altura provocada por la falta de oxigeno. La severidad de estos trastornos está en relación directa con la velocidad de ascenso (automóvil, funicular, avión). De manera inversa, estos síntomas desaparecen al descender a las zonas mas
bajas.
Nunca deben administrarse medicamentos diferentes, uno inmediatamente después del otro, siempre hay que esperar que el primero surta efecto.
Fracturas: entablillar provisionalmente incluyendo acolchonamiento (con ramas, bastones, cartón, etc.) mantener en alto la parte fracturada.
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